Hay varias formas de que una deuda desaparezca legalmente. Pero no todas son igual de accesibles para una persona normal. Te explicamos cuáles son reales y cuáles están en tu mano.
Pagando. La más obvia. Si puedes, pagas y se acaba.
Buscando comprobantes de pago. Antes de asumir que debes algo, revisa. A veces se han hecho pagos que no quedaron bien registrados, o deudas que ya se saldaron y el acreedor sigue reclamando. Guarda siempre tus justificantes.
Revisando si ha prescrito. Si llevan años sin reclamarte de forma oficial y fehaciente, puede que esa deuda ya no sea exigible. Vale la pena revisarlo antes de pagar nada — porque puede que ya no tengas ninguna obligación legal.
La Ley de la Segunda Oportunidad. Cuando la situación se te ha ido de las manos y no puedes pagar, acogerte a esta ley no es rendirse. Es tu derecho — y tu obligación, si quieres proteger tu economía familiar y la de los tuyos. Para eso existe: para que puedas empezar de cero con la ley de tu lado.