Cualquier persona física — trabajes por cuenta ajena, seas autónomo, pensionista o estés en paro. Las condiciones son sencillas de cumplir:
- No deber más de 5 millones de euros
- Tener al menos dos acreedores y una deuda mínima de 10.000 euros
- No haber sido condenado por delitos económicos, patrimoniales o contra Hacienda en los últimos 10 años
Pero hay una condición que está en el centro de todo: ser deudor de buena fe.
Significa que llegaste a esta situación sin engañar a nadie, sin ocultar bienes, intentando hacer frente a tus obligaciones hasta donde pudiste. No es difícil de demostrar para quien realmente lo es — y nosotros sabemos cómo construirlo bien desde el primer día.