Son dos situaciones muy distintas y hay que entenderlas bien.
Si yo soy avalista de una deuda
Por ejemplo, avalaste la hipoteca de tus padres, y ellos son los propietarios, tú firmaste como garantía. Esa responsabilidad que asumiste en su día también puede exonerarse en tu Segunda Oportunidad, junto con el resto de tus deudas.
Lo que la ley exonera no es solo lo que debes directamente: es la responsabilidad contractual que asumiste mediante tu firma. No te perdona las deudas: te libera judicialmente de esa obligación que contrajiste en su momento.
Si yo tengo un avalista
Aquí viene la parte difícil. La exoneración es un derecho personalísimo del deudor principal — no se extiende a los fiadores ni avalistas. Asoban Abogados Si un amigo te avaló y tú consigues tu Segunda Oportunidad, el banco puede seguir reclamándole a él la deuda completa.
La única salida para tu avalista es acogerse él mismo a la Segunda Oportunidad — pero solo puede hacerlo si tiene deudas propias suficientes para cumplir los requisitos. Si no las tiene, no hay manera de quitarse ese aval de encima.
Es una situación muy injusta. Y hay que saberla antes de firmar cualquier aval o antes de pedirle a alguien que lo firme por ti.