Primero, que sepas que es legal. En España cualquier entidad puede vender una deuda a un tercero — un fondo de inversión, una empresa de recobro — y ese nuevo titular tiene derecho a reclamarte. Es lo que se llama cesión de créditos.
Lo que no es legal es el acoso.
Cuando dejas de pagar, el banco ya no ve ese préstamo como un ingreso — y lo vende por cuatro perras en un lote con miles de deudas como la tuya. El fondo que lo compra vive de conseguir que pagues. Por eso no paran.
¿Qué puedes hacer?
No cojas el teléfono. Diles que te manden todo por escrito y por email. No estás obligado a atender llamadas, y desde luego no estás obligado a aguantar presiones, faltas de respeto ni que te hagan sentir culpable por tu situación.
Tu paz es lo primero.
Y si quieres cortarlo de raíz — acógete a la Ley de la Segunda Oportunidad. Cuando el juzgado admite tu expediente, los embargos se paralizan y las llamadas se acaban.